SOFÍA DE GRECIA, UNA VENTANA “IN-DISCRETA”
Las páginas de las revistas se enriquecen de los líos y amoríos de reyes, reinas, príncipes y princesas. Desde Mónaco hasta Reino Unido, las monarquías europeas suscitan la curiosidad en sus ciudadanos. En nuestra España “la de siempre, la de casa, la de toda la vida” las coronas están más in que nunca. Sofía, una de las pocas griegas cuyo nombre y cargo conoce el populacho español, tras años a la sombra de los pinos de palacio, no ha podido evitar cantar como una folclórica. Con menos salero, pero con más pimienta que la que su rostro impávido muestra, supimos de unas supuestas declaraciones vertidas por la misma, a la periodista Pilar Urbano.
No imaginaba aquella que tuvo que huir de los caprichos territoriales de Mussolini en su infancia, que hay perseguidores a los que hay que temer más, esos animalejos depredadores conocidos como periodistas. La formación de la consorte de España en Alemania le aportaría la seriedad, que ha evitado su incursión en la vida pública estos años, lo cual combinado con sus posteriores estudios en Bellas Artes y Arqueología, llegarían a formar a la mujer cuyo nombre llevan incontables fundaciones, instituciones y museos.
Pero nuestra reina ya se ha empapado de una posible nuera modelo, un yerno deportista, otro fashion y por último una nuera precisamente periodista que fue la que puso en pie al oso del madroño. Tiempos modernos en los que incluso una mujer de aguas tranquilas capaz de pasear hasta estoques en el lomo con la cabeza alta, tiene que pronunciarse de vez en cuando. En este marco, la depredadora Urbano, consiguió que Su Majestad, no sabemos si bajo el influjo de la luna llena o el síndrome de Estocolmo, supuestamente le confesara unos pensamientos que la Casa Real tacha de “inexactos”.
Entre los temas que pudieron ser tratados según cuenta la periodista se encontrarían, algunos tan candentes como el aborto, la eutanasia o el matrimonio entre homosexuales, temas todos ante los cuales al parecer la griega se posiciona en contra. En el olvido quedaron los días en que la descendiente de Atenea, se dejaba tocar por el hechizo de Afrodita en cruceros, eventos y bodas reales; atrás dejó las mariposas de su idilio con el Borbón. ¿Se olvidaría al convertirse éste en Rey de nuestro amado país, de aquella frase que una vez se le escuchó decir?: “Hay que casarse con cabeza y corazón”.
El colectivo homosexual se pregunta si a ellos les falta lo uno o lo otro mientras Zapatero hincando la rodilla en el suelo afirmaba que “la Reina es respetada y querida dentro y fuera de nuestras fronteras. Y lo es porque a lo largo de estos 30 años ha desempeñado su tarea de manera impecable”. Y sin llegar a poner en duda las declaraciones del presidente, el país se divide entre anárquicos, monárquicos ofendidos, y monárquicos modernos.
Violado o no el principio de neutralidad de la Monarquía, si vivimos en una era en la que se paga a las amantes de pseudofamosos por dar su opinión sobre el apasionante mundo de (pongamos) la silicona, ¿porqué no va a poder dar su opinión la Reina de España? Debe ser frustrante para alguien que dedica su vida a viajar en representación de un país, no poder opinar sobre este.
A alguien que aún en su vejez se entrega a causas de ayuda a todo tipo colectivos (díganse la mujer, la infancia, la expansión empresarial, los drogadictos, o las artes) debería perdonársele un pequeño “error” como este. Pero ha sido una buena baza para los que quieren tacharla como poco de ir por el camino de la de Alba. La cuestión a juzgar tal vez sería si la señora Urbano ha traicionado la confianza de una amiga o si realmente Su Majestad mordió el anzuelo y se arrepintió luego de haberlo hecho. Fuera como fuese, hay que respetar a los mayores y también el derecho de libre expresión, esperemos que si El Jueves vuelve a sacar una viñeta monárquica, se recuerde este episodio en la Zarzuela…Sólo queda preguntarse, teniendo en cuenta los antecedentes, ¿Qué le diría la Reina a la Urbano sobre los toros?