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Archive for the ‘Pinitos’ Category

Llamando a Umbral

ESO DEL SEXO (a lo Fco. Umbral)

                Tomando un tentempié el otro día con tres jovencísimas y atractivísimas mujeres en la cafetería de la Jungla de Comunicación de Sevilla, pude comprobar la importancia que ven las féminas en el sexo. Para saber cómo afectan las hormonas veraniegas a las jóvenes universitarias, no hay nada como acercarse al caldero en cuestión donde hierven centenares de miradas sexuales (que no sensuales) aderezadas de olores a menú y perfume barato.

                El foco iluminaba a la picaresca historia acontecida a una cuarta no presente, súper modelo 2008, y digo esto porque ahora parecen todas las jóvenes sacadas de ese programa. El caso en cuestión vacilaba sobre la cautivadora vida de un macho que para hacer sentir placer a nuestra protagonista tenía que metérsela doblada. Sí señores, y no se escandalicen por la crudeza de mis palabras, que yo no soy un Hércules Poirot de Agatha Christie que use términos científicos para confundirlos; A esta señorita se la tuvieron que meter doblada en el sentido literal del verbo doblar y la frase donde está colocado.

                Y es que la hembra puede llegar a ser terriblemente cruel. Allí estaban ellas, mofándose del pobre chico, que debe estar híper acomplejado, cual torero dando capotazos y poniendo banderillas desde que en los vestuarios del equipo de fútbol de turno, sus “amigos” adolescentes le señalaran la cosita mientras cantaban rimas elogiando tal carencia.  Yo no pude menos que también reírme, me recordaba al Quijote, estrellado contra aquél molino. Las señoritas de hoy tienen las aspas muy grandes.

                Eso del sexo, eso del tamaño, sí que importa. Pero no siempre por pequeño, no me malinterpreten. Cual icebergs surgiendo en mitad de la noche por sorpresa (qué belleza natural y que morbo el de la chica esa de Titanic), lanzaban ahora dagas envenenadas hacia el lado opuesto del bichito anterior y aquí si pude intervenir, haciendo memoria de aquel caballo que hizo que un día tuviese que acompañar a una de las presentes al ambulatorio porque sus patitas habían quedado con la forma de la silla de montar del zorro, de tanto subir y bajar espero. No es bueno dar saltos emulando a las carreras de Jerez sobre un semental.

                Entre corná y corná los toreros que pasan se aprietan el traje de luces y van poniendo banderillas a todas estas súper modelos de periodismo, publicidad y comunicación audiovisual. No saben que no les gustan los toros, y menos, que les toreen. El capote ya lo llevan las mujeres de ahora y no les pesa que sea rosa, de uno chillón que más que empalagar deja claro quién manda, y en eso del sexo, quién sabe llevar las luces hasta en pelotas.

                Da rabia ver a una mujer tocándose las tetas, el culo, como acomplejada, todo el día teniendo que seguir cánones de belleza, y que si no tienen tetas los medios les hagan sentir menos bellas. Sus pechos, cuales melones o peras, dependiendo de cada una, que parecen llamar a gritos a las fauces de Baco, que también bebió de la leche materna. Esos sí que hacen las mismas funciones sean grandes o pequeñas, y las hacen igual de bien, sin embargo son ellas las que acuden al carnicero para que les sirvan cuarto y mitad de pechuga, el animal ya lo ponen ustedes. Con 3 tintos y tanta falda uno se pone feminista, disculpen. El menú como ya decía, barato.

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